Contribution by Communist Party of Mexico

  • 12/12/16 3:34 PM
  • Διεθνές Τμήμα

 

Queridos camaradas:
Agradecemos al Partido Comunista de Grecia y a la Iniciativa de Partidos Comunistas y Obreros de Europa por esta oportunidad para reflexionar conjuntamente sobre el centenario de la obra de Vladimir Ilich Lenin “Sobre la consigna de los Estados Unidos de Europa”.
Como texto clásico del marxismo-leninismo proporciona lecciones generales acerca del proceso de interdependencia entre los Estados, que rebasa el propio ámbito de Europa, trasciende a otros Continentes donde también se desarrolla tal proceso, y da elementos imprescindibles para la acción táctica y estratégica de los partidos comunistas y obreros, del movimiento obrero-sindical y de las organizaciones populares.
La tesis esencial es lo que Lenin estudió con empeño hace un siglo y que enriquece al marxismo considerablemente, y es que el capitalismo pasó de la libre concurrencia a ser un capitalismo de los monopolios, a su fase imperialista. Sin ambages coloca el método marxista en el análisis: lo que determina la política es la economía, es imposible llegar a una conclusión acertada si tal correspondencia no es tomado en cuenta. Lenin coloca con énfasis la cuestión del carácter reaccionario de las uniones interestateles en el marco del capitalismo. Tales uniones tendrán siempre un carácter temporal, como resultado de acuerdos entre capitalistas. Y confronta las utópicas percepciones de que éstas tienen un carácter progresista o que inviabilizan el socialismo en un solo país.
Si hace un siglo tales posiciones contribuyeron decisivamente en el desarrollo ideológico del marxismo, en una etapa de gran confusión provocada por el revisionismo, el oportunismo y el reformismo, tendríamos que subrayar que hoy son de vital importancia como coordenadas que orientan el accionar de los partidos comunistas y obreros.
Hace un cuarto de Siglo, con la contrarrevolución que derrocó temporalmente la construcción socialista en la URSS y otros países, las ideas reaccionarias y procapitalistas se invistieron de triunfalismo y buscaron también erigirse en hegemónicas en lo ideológico. En tal periodo de confusión en el movimiento comunista se reblandecieron elementos esenciales de nuestra ideología y penetraron viejas ideas prohudonianas, bernstenianas y kautskistas.
Presionados por el reflujo y la derrota temporal algunos partidos del movimiento comunista internacional decidieron en nombre de la “actualización/modernización” renunciar a algunas tesis marxistas-leninistas sobre las que centró su ataque la ideología burguesa. En lugar de imperialismo un día introdujeron de contrabando, por qué no hubo ningún debate, el concepto globalización, e ilusionados le encontrando tendencias progresistas, recuperando posiciones de Kautsky sobre el ultraimperialismo y así los vimos lanzando loas a la Unión Europea y encontrándole bondades que justificaron la creación del Partido de la Izquierda Europea, ese centro del oportunismo, del revisionismo, que con la teoría de la equiparación justifica medidas anticomunistas, que convalida las medidas de choque contra los trabajadores siempre para favorecer las superganancias de los monopolios, que justifica la explotación, las medidas contra los migrantes, que se convierte en pilar de la dominación y explotación capitalista contra los trabajadores y los pueblos. Y las premisas ideológicas de tal abdicación a los principios las encontramos en seguir la consigna que crítica Lenin en la obra que hoy analizamos al cumplirse su centenario.
No es la integración, la unidad de los Estados per se lo que determina una tendencia favorable, un factor de progreso o desarrollo, es el carácter económico que tengan lo determinante, su carácter de clase. Y es esta una cuestión fundamental de nuestro tiempo, por lo que el análisis de Lenin es de plena vigencia.
Hay procesos de integración que generan gran confusión, e inclusive son elevados a consigna por fuerzas populares de diverso matiz, incluidos algunos partidos comunistas. Así ocurre por ejemplo con los que se desenvuelven en América Latina, y no nos referimos estrictamente a aquellos como el TLCAN, CAFTA, u otros abiertamente impulsados para beneficiar a los monopolios, sino a aquellos que son levantados en nombre de los pueblos y en oposición al centro imperialista norteamericano. Y es que son levantadas falsas banderas, que conducen a errores y equívocos. En nombre de la multipolaridad y en contra de la unipolaridad se forjan uniones interestatales como el MERCOSUR, la CELAC; en nombre del bolivarianismo y en un pretendido antiimperialismo que no apunta contra el capitalismo de los monopolios, sino contra la exclusiva dominación de los EEUU, dejando a salvo a otros centros imperialistas, que son magnificados, se levantan uniones estatales, como el ALBA, en alternativa, que sin embargo, analizadas objetivamente tienen una base capitalista, y que benefician a los monopolios de las naciones involucradas.
Es ahí cuando las tesis de Lenin se convierten en un norte para no sucumbir ante nuevos populismos, ante gestiones capitalistas pero con nuevo ropaje y ante los argumentos reciclados del oportunismo.
¿Cuál es el carácter de clase de esas unidades estatales, cuál es objetivamente su base económica? Se trata del predominio de economías capitalistas con el propósito confeso del fortalecimiento de monopolios nacionales/regionales en antagonismo con monopolios de origen norteamericano. ¿Puede ser así la unidad de América Latina, una alternativa al imperialismo o se trata de una alianza interestatal capitalista? Con base en Lenin la respuesta es inequívoca.
El otro asunto ligado indisolublemente es la ley del desarrollo desigual, el eslabón más débil, y revoluciones socialistas, como la de Octubre, que inicialmente pueden estallar en un solo país, lo que fue considerado inviable por los oportunistas en los inicios del siglo XX y que continúan proclamando, precisamente basados en el mito de la globalización. Lenin en esta obra clásica formula la siguiente ley: La desigualdad del desarrollo económico y político es una ley absoluta del capitalismo. De aquí se deduce que es posible que el socialismo triunfe primeramente en unos cuantos países capitalistas, o incluso en un solo país en forma aislada.
El tesoro de las obras marxistas-leninistas es una herramienta vital en la lucha de clases contemporánea.
Reiteramos nuestro agradecimiento al Partido Comunista de Grecia y expresamos nuestro reconocimiento a la Iniciativa de Partidos Comunistas y Obreros de Europa, experiencia, que no dudamos, debería trascender las fronteras de éste Continente.
¡Viva el marxismo-leninismo!
¡Viva el internacionalismo proletario!